sábado, 2 de enero de 2010

Carta al Viento

BS AS, Jueves 31 de agosto de 1946


Querido Viento:
Gracias por acariciar mi rostro cuando recorres el espacio natural , la soledad invadió mi alma ya hace mucho tiempo. No consigo amar ni encontrar a nadie que me ame, todas las mujeres que quise siempre fueron vanas ilusiones, estatuas de cristal que ignoraron mis sentimientos. AY !!!!! querido viento, tu eres mi confidente, mi fiel amigo y mi oído incondicional. Por las mañanas te veo hacer bailar a las hojas al compás del ritmo natural, por las tardes hacer volar el cabello de las mujeres con tu soplido frío y puro; es por vos que la pampa queda desnuda cuando tu enojo crece erosionándola poco a poco.
Bajo estas palabras te confieso mi amistad plena y mi adoración absoluta, deseo que siempre estés conmigo y te sienta correr por mis párpados y mis labios; tus besos son tan suaves como los copos de algodon que se desprenden de los arboles en el verano.


Nos vemos pronto, cuando la naturaleza lo desee y te traiga conmigo

Adiós

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